El papel libre de ácido
Trabajamos con papel libre de ácido porque el amarilleo prematuro arruina justamente lo que una libreta de bocetos debe conservar: el trazo. Con el tiempo, un papel ácido se vuelve quebradizo y las hojas empiezan a desprenderse del cuadernillo. Elegir un papel estable no cambia el resultado de un dibujo suelto, pero sí el estado del libro cuando lo revisás cinco o diez años más tarde.
Cartón piedra, telas e hilos de lino
El cartón piedra da a las tapas la rigidez necesaria para que el bloque cosido no se deforme con el uso. Lo forramos con telas de algodón encerado, que toleran el roce de la mochila y la mesa sin pelarse. En la costura usamos hilo de lino encerado: no se estira como el sintético y mantiene la tensión de cada cuadernillo incluso cuando el lomo se abre una y otra vez.
Costuras que dejan el lomo abierto
La costura copta y la encuadernación japonesa comparten una ventaja concreta: el libro se abre casi por completo y queda plano sobre la mesa. Eso importa cuando dibujás de pie en un cuaderno de campo o cuando escribís una agenda sobre una superficie chica. Ninguna de las dos depende del pegamento en el interior del lomo, así que el cuaderno no se desarma por el centro con el paso de los años.
Series cortas y revisión una por una
Cada tirada se corta a mano, se prensa y se cose en series de veinte a cincuenta ejemplares. Ese límite no es una pose artesanal: es lo que permite revisar cuaderno por cuaderno antes de que salga del taller. Si una costura quedó floja o una tapa no cerró bien, se corrige en esa misma serie y no en la siguiente. La idea es un objeto que acompañe el dibujo, la escritura o el registro de campo durante años, no un acabado industrial que se repite igual sin mirarlo.